La Voz de los profesores, quienes se expresaron al respecto de las causas que puede explicar el abandono de los estudiantes a su proceso de formación.



Muchas veces nos preguntamos sobre lo que piensan los docentes, detrás de esta gran barrera de protección que, a la mayoría, nos impide tener charlas amenas, abiertas y sinceras con los estudiantes, y no solo con los estudiantes, también con nosotros, entre ellos y ellas docentes, ya que en muchas ocasiones se hace evidente que esa gran barrera nos protege hasta de las conversaciones más elementales y valiosas sobre el quehacer cotidiano en una labor tan bella como la de aportar a la formación de futuros ciudadanos, que bajo el carácter de profesionales en ingeniería, obraran para bien desde diferentes tipos de organizaciones.

Es así como mediante la consulta directa a los profesores se auscultó su voz, al respecto del abandono de los estudiantes de ingeniería de la vida Universitaria, dado que ellos semestre tras semestre son testigos de estos y otros eventos y dado que son parte del sistema que garantiza la formación integral del talento humano, tal y como lo reza la Misión de la universidad. En esta consulta se obtuvieron las siguientes formas de describir las causas.

Efectivamente se percibe un grado importante de sensibilidad sobre el tema por parte de los profesores y profesoras que se manifestaron sobre el tema del abandono a la formación en ingeniería.

Dado que el trabajo de ahora en adelante se concentra en sistematizar la voz de los diferentes actores alrededor del proceso de formación, iniciamos por la de los docentes, para pasar a la de los empleados, luego a la de los estudiantes, para llegar a los familiares de quienes son exestudiantes y luego a ellas y ellos, a los exestudiantes.


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Pobre formación académica en el bachillerato, pobre orientación profesional y problemas económicos. Todos estos factores a la vez, o uno u otro más preponderante.


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*Situación económica desfavorable que no permite costear sus estudios.

* Estudiante trabajador que llega a un punto en el cual sus horarios laborales no le permiten atender la universidad y debe decidirse por alguna de las dos, generalmente se decide por el trabajo.

* Los 3 primeros semestres en la facultad, a mi juicio, constituye un factor de selección muy fuerte para los estudiantes que llegan mal preparados o que no asumen su carrera con la seriedad que debieran, por lo que el índice de deserción es muy alto en estos semestres.

* Los estudiantes que ingresan no tienen lo suficientemente claro si es la carrera que les gustaría terminar.


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Ahora se ve mucho el fenómeno que los estudiantes trabajan de forma paralela y muchas veces deben decidir por alguna de estas dos responsabilidades. En algunos casos esto hace que disminuyan en gran medida su rendimiento académico ya que no dedican el mismo tiempo a actividades por fuera del salón de clase y así las personas tienen que desertar por promedio académico.

En otros casos las motivaciones económicas y un pensamiento cortoplacista hace que los estudiantes opten por el empleo en vez de la universidad; incluso he tenido estudiantes que dicen que ganan más en sus labores que algunos con sueldos de ingenieros. Por otra parte, en la Universidad de Antioquia, cada vez es mayor los estudiantes de departamentos diferentes a Antioquia, o algunos de sus municipios diferentes al área metropolitana, que son más susceptibles de efectos por causas económicas, motivaciones personales, etc.

Personalmente he evidenciado un caso de retiro de la Universidad por incompatibilidad entre el compromiso académico y el trabajo. Creo que la situación económica de los estudiantes, la necesidad de aportar económicamente en los hogares, la urgencia de trabajar, son una causa fundamental en este fenómeno. Esto, aunado a dificultades académicas por bajo nivel de conocimientos y capacidades que deben desarrollarse desde el bachillerato, agudiza la situación.

También creo que la transformación cultural que se vive, no sólo en Colombia si no mundialmente, motiva el facilismo, la inmediatez, la falta de reflexión y la carencia de compromiso con el trabajo duro.

El examen de admisión no es lo suficientemente selectivo como para filtrar verdaderos estudiantes, pues solo se centra en calificar comprensión de lectura y razonamiento. De esta manera se tienen estudiantes en primer semestre totalmente desnivelados unos de otros, lo cual conlleva a futuros retiros pues se acumulan vacios de conocimiento que terminan en desanimar a los estudiantes.

La deserción es más alta en los primeros semestres, mi experiencia de más de 15 años en la UdeA me ha llevado a concluir que una de las principales causas es la desactualización del pensum de los programas, los cuales que siguen aferrados a temas y mecanismos de evaluación obsoletos; esto sumado a los profesores tan poco preparados y comprometidos con su trabajo que están atendiendo a los estudiantes de los primeros semestres, la mayoría de cátedra, profesores sin formación pedagógica, muchos de ellos no han conseguido trabajo en su área de formación profesional y esta es la manera de "ganarse la vida".


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En primer lugar aparece la parte económica, que sigue siendo uno de los fenómenos que mencionas los estudiantes.

En algunas situaciones prefieren trabajar, por lo cual no les queda mucho tiempo para rendir en una Universidad.

En otros casos no escogieron la carrera con la cual se identificaban.

En otras simplemente la falta de musculo académico que les permita rendir en la Universidad.


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En la U de A

-Uno de los casos considero puede ser la irregularidad de los semestres, por ejemplo algunos estudiantes en época de vacaciones normales, mitad de noviembre en adelante, prefieren trabajar y al regreso de la temporada se ven muy atrasados y pueden preferir irse de la universidad.

-El nivel de exigencia es alto y pueden llegar de colegios con bajo nivel y se estrellan con el nuevo ritmo.

-El desconocimiento de las normas y el reglamento hacen que el estudiante deje vencer o pasar términos y terminen fuera de la universidad. Un par de casos relacionados son el de una persona (noveno semestre) que solicito una cancelación pero nunca verificó que fuera aprobada y por tener el curso en cero fue expulsada por bajo rendimiento. Otra persona (noveno semestre) que nunca canceló un curso y al final de semestre cuando ya no podía hacer nada con una nota de cero en el curso fue expulsado de la universidad.

- Algunos estudiantes no se identifican con la carrera pero además no encuentran un apoyo (por parte de: universidad, hogar, profesores, compañeros) para tomar una decisión a tiempo y terminan desmotivados y descuidando sus estudios sin aún tomar ninguna decisión por presiones del hogar y sociales ante un eventual fracaso lo que lo expulsa de la universidad


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Insostenibilidad económica.
Violencia en las comunidades.
Bajo nivel académico al ingreso.
Otras oportunidades de estudio o de trabajo.


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Otra voz puesta por los profesores de la Facultad de Ingeniería, la cual considero muy valiosa de escuchar, es la del grupo Ingeniería y Sociedad, que en el informe denominado “Recomendaciones” expresa en 2006 un interesante llamado a las instancias Administrativas y Académicas sobre el fenómeno de la deserción, que emerge y se hace evidente e ineludible, luego de un año de iniciada su búsqueda desde el proyecto “Observatorio de la Vida Académica de los Estudiantes de Ingeniería” el cual fue desplegado desde 2005.

En esta voz desde los docentes, se siente el grado de consciencia que existe sobre diferentes asuntos que se expresan desde las otras voces de los estudiantes y los exestudiantes, quienes en muchas ocasiones se manifiestan con tono de denuncia sobre la ceguera que parece existir ante algunos de estos temas como son los que tienen que ver con la metodología de los docentes en los cursos básicos, el grave problema de las deficiencias que se arrastran desde los bachilleratos en donde los temas no se abordaron por aspectos como la ausencia de docente, o los problemas con los tiempos o la infraestructura, entre otros asuntos referidos y obtenidos en los grupos focales o de discusión que desde el grupo Ingeniería y Sociedad se adelantan y semestralmente se llevan a cabo.

Este texto dice así:

RECOMENDACIONES

El Grupo de Investigación, luego de realizar diversas encuestas a los estudiantes de los primeros niveles (2005-2 y 2006-1), reunirse en grupos de discusión con profesores de las asignaturas básicas y con estudiantes recién ingresados, entrevistarse telefónicamente con desertores precoces, y fundamentado en la experiencia reunida en los dos proyectos de investigación anteriormente ejecutados , recomienda a la Facultad y a la Universidad las siguientes acciones o programas:

1. Nivelación académica.
Las dificultades con las que se encuentra el estudiante en los primeros semestres remiten a las debilidades de formación académica presentadas en el bachillerato. Muchos alumnos cursan las materias básicas sin reunir los requisitos mínimos que garanticen un buen desempeño. Esta desarticulación entre el bachillerato y los estudios superiores exige, por supuesto, una amplia y profunda discusión acompañada de diferentes medidas. El Grupo propone, como remedio inicial, tal vez insuficiente, la programación de cursos nivelatorios para estudiantes que, de modo voluntario, quieran acceder a ellos. Sería un nivel cero que haría parte de la discusión sobre el sistema curricular.

2. Tutorías formativas.
Se ha detectado en muchos estudiantes la necesidad, principalmente, en los dos (2) primeros semestres, cuando muchos de ellos son víctimas de una natural desorientación académica y profesional, de un apoyo real y cierto de los profesores de la Facultad. No se trata de establecer una asesoría formal como ocurre hoy en la Facultad, sino una asesoría que estimule a los estudiantes a acudir donde los profesores, y donde estos se sientan responsables de cumplir cuidadosamente con esta función docente. Este programa exige una excelente ambientación entre los estamentos comprometidos (estudiantes, profesores y directivos), además, de un celoso seguimiento por los órganos de dirección de la Facultad.

3. Dirección académica real sobre los cursos básicos de los primeros semestres. Actualmente, en general, los cursos básicos son administrados por unidades académicas diferentes a la Facultad. Poco se sabe sobre los profesores que dictan las asignaturas y sobre la manera como lo hacen. Estos cursos funcionan dentro de su propia órbita sin saberse a ciencia cierta sobre su pertinencia y articulación con los cursos profesionales. La dirección de un programa académico debe significar una orientación, evaluación y control permanente de todos los cursos o proyectos académicos del programa. Sería un buen inicio para alcanzar lo anterior, que los coordinadores de las áreas de los cursos básicos fuesen profesores vinculados a la Facultad de Ingeniería, responsables en la selección de profesores y en definición y unificación de programas.

4. Formación integral.
No se discute ya sobre la imperiosa necesidad de formar ingenieros integrales con capacidad de contextualizar sus conductas y propósitos, y con facilidades para interactuar con mundos diferentes a su especialidad. Es obligatorio diseñar renovadas estrategias curriculares y extracurriculares que propendan por la formación de un ingeniero culto que trascienda la sola estructuración ingenieril. Revisar los contenidos de los actuales cursos sociohumanísticos en la dirección de alcanzar un reconocimiento y estatus académico de los estamentos universitarios hace parte de un conjunto de medidas que deben articularse con actividades y eventos extracurriculares que den cuenta de otros saberes diferentes a la ingeniería. Igualmente se deben diseñar proyectos docentes integradores que articulen los aspectos sociales con la técnica.

5. Sistemas de información académica.
Es lento y engorroso obtener información académica precisa y oportuna. Acceder a sistemas de información como Mares es una tarea dispendiosa para las personas que la requieran. La Facultad debería disponer, en alianza con la oficina de Admisiones y Registro de la Universidad de una base de datos sólida, completa y amigable para el servicio, en especial, de los administradores e investigadores. La Facultad cuenta con los recursos físicos y humanos para diseñar e implementar un sistema de información que no dependa de Admisiones y Registro sino que con ésta actúe en colaboración fluida y eficaz.

6. Metodologías de enseñanza.
La Facultad debe estimular entre sus docentes distintas metodologías de enseñanza dependiendo, obviamente, de la naturaleza de los proyectos académicos o cursos. No hay solo método de enseñanza eficaz aunque debe tenderse a entregar mayor compromiso al estudiante y propiciar su participación más activa. En cualquier caso, el profesor debe ser reconocido por los estudiantes como una autoridad en la materia que incentiva a los alumnos a seguir aprendiendo por su propia cuenta, una vez concluida la etapa curricular. No obstante, los cursos masivos pueden ser una amenaza para el anterior propósito si el profesor no cuenta con los apoyos humanos y logísticos que le permitan concentrar sus tareas en los aspectos relevantes del curso.

7. Fortalecer los cursos básicos.
Es una experiencia formativa imborrable para los nuevos estudiantes que los cursos iniciales de la carrera sean dirigidos por profesores de altísimas calidades académicas y pedagógicas. Por ello, se debe, propiciar e incentivar que profesores con título de doctor o profesores de tiempo completo se sientan atraídos por ejercer docencia en los cursos básicos, lo cual traería seguramente su mejor acreditación dentro de la carrera. Esta idea debe constituirse en un verdadero proyecto que se ejecute con el máximo esmero y cuidado. De lo contrario seguirá siendo un mero reclamo que episódicamente se menciona.

8. Apoyo pedagógico a los profesores de cátedra.
De la misma manera que los profesores de tiempo completo y de medio tiempo, para aspirar a la vinculación con la Universidad, deben asistir a cursos sobre pedagogía, la Universidad y la Facultad pueden programar cursos de la misma naturaleza para los profesores de cátedra, asistencia a ellos que sería remunerada con el mismo valor de la hora cátedra dictada. Esta medida se hace más urgente en medio de una ampliación de cobertura que requiere incrementar excepcionalmente el personal docente calificado. Decisiones de tal naturaleza son saludables para la Universidad y justas y enriquecedoras para con los profesores.

9. Desestimular las cancelaciones.
Las cancelaciones de las materias por parte de los estudiantes deben ameritar una reflexión que interrogue por las razones que se tienen para ello y sobre las estrategias más adecuadas para que las cancelaciones de asignaturas no se conviertan en una rutina que afecte la formación académica de los estudiantes y las labores administrativas de la Universidad.

10. Apoyo económico a los estudiantes en riesgo de desertar.
No obstante el bajo valor de los estudios en la Universidad de Antioquia y a otras ayudas en el marco de las políticas de bienestar universitario, muchos estudiantes optan por desvincularse de la Universidad con la intención de adquirir unos ingresos económicos para atender sus necesidades y las de su familia. La Universidad y la Facultad deben poner en marcha estrategias que le permitan a los alumnos, sin perjuicio de sus deberes académicos, percibir subsidios en dinero que enfrenten las necesidades de un grupo de estudiantes que necesariamente no tienen que ser los mejores, sino los que están en riesgo de desertar por razones económicas.

11. Mejorar los sistemas de inducción.
La inducción debe continuar en la perspectiva de mantener una mejora continua. Por ello se debe hacer conciencia de la importancia de los procesos de inducción que conduzcan a comprometer directivos, profesores y egresados. Además, sería deseable pensar en una inducción para los estudiantes que ingresan al primer semestre y una reinducción para los que han avanzado al segundo semestre, lo cual permitiría, en esta fase, una interacción con los estudiantes a partir de las experiencias reunidas en la primera etapa de la vida universitaria.

12. Reducir el tiempo entre el proceso de admisión y el inicio de clases.
Un porcentaje alto de los aspirantes que aprobaron el examen de admisión y no se matricularon en la Universidad de Antioquia (deserción precoz) optaron por matricularse en la Universidad Nacional, institución donde también habían aprobado la prueba de admisión. Una explicación muy común que explica esta determinación se refería al hecho de que en la Nacional iniciaban más rápido sus estudios, es decir había menos tiempo de espera. Aunque tomar medidas que reduzcan los procesos son difíciles, bien vale la pena en pensar estrategias que aten los aspirantes a la UdeA.